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jueves, abril 3

You know I'm such a fool for you

Creo que no hay mejor sensación que aquella del papel rasgado por el lápiz, de las teclas formando palabras, no hay mejor sensación que saber que se está construyendo algo, un mundo aparte, con las meras manos humanas. La sensación de liberación, de que los personajes en uno salen corriendo, demoliendo todo a su alrededor, con errores ortográficos, exclamaciones y punto y comas. No tienen límite, más que aquel que las manos les dan. Pero por un momento, parece, creo, por un momento, que son eternos en esa hoja de papel. Parecen eternos. Y son libres.
Alguien me dijo "escribí sobre aquello que sepas, sobre aquello que sientas". Otros me dijeron, "escribí sobre lo que no conozcas, para realmente creer que existen". Me ha llegado a pasar, de encontrarme con personajes de mi cabeza en la calle, y sorprenderme. ¿Cómo escaparon? ¿Cómo se liberaron enteramente de estas manos que los delineaban? No sé. Tampoco sé cómo te escapaste vos.
Cuando uno no cree más que en el amor, no existen cosas tan triviales como el tiempo, porque no hay límites a la voluntad, ni siquiera las 24 horas del día. Cuando uno no cree más que en el amor, las sensaciones se colorean en miles colores, parecen completamente razonables los amores de película, tienen lógica cada una de las palabras que uno pronuncia, los silencios no incomodan, las dudas se van en sonrisas y risas en silencio sentados en el colectivo volviendo a casa despeinados y en la ropa de ayer. El amor es el lenguaje más sencillo de todos, es mundial y humano, no requiere siempre de palabras, sino más que nada de gestos. De miradas profundas y sonrisas, de cuerpos, de tonterías. Cuando uno no cree más que en el amor, todo es más simple. Tan simple como vos.
Hace ya como cuatro años que escribí sobre un beatlemaníaco, de estilo hippie roñoso, de mente ligera, de seductor silencioso. Hace cuatro años me enamoré de un personaje mío, y me lo volví a encontrar hace dos años y no lo quise. No lo quise y suerte que no lo hice. O lo quise hacer. No era quién soy ahora. Porque, yo también cree un personaje de mí misma, una visión de como quería ser yo a mis veinte años y me alegra decir que me falta poco para encarnarla. Era una chica que caminaba feliz por las calles, saludando y regalando sonrisas, viviendo bien y simple, viendo en lo pequeño, lo mejor del mundo. Y llegaste vos, para perfeccionarme, para sacar aún más lo mejor de mí (y a veces también lo peor). Yo quería ser una chica apasionada y aventurera, sin miedo alguno, curiosa al extremo. Desestresada, desestructurada. Con los hombros caídos de la paz interna. Cuesta che, pero de a poquito voy. Me siento encaminada de vuelta. ¿Qué, si no mis personajes, me va a apasionar más?

Sólo me queda amigarme con las palabras para dejar de mirar con miedo la hoja y asumirte, pacientemente, real, conocer esos rasgos, los cuales mi personaje no quiso develarme, para seguir enamorándome de vos. No me apuren, no me apuro yo, estoy embobadamente “chocha” justo como estoy ahora.

jueves, octubre 24

Corte sin confección.


Tengo un fetichismo con el número "16". Cuanto más veces lo veo, más siento que la vida me esta tratando de decir algo. Los días 16 suelen ser especiales porque siempre algo sucede, quizá pequeño, quizá no me doy ni cuenta pero pasan cosas. Hechos, pequeñeces. Divinuras. Lo descubrí hace cuatro años. Es cómico, porque muchas veces se que hay algo ahí pero no puedo verlo. No quiero verlo. Hoy es 24, y paso algo. Después de un  mes de estar con los ojos abiertos ante palabras de mucha inteligencia por lo bajo, después de un mes de idas y venidas familiares, bolsos desarmados, armados, mates fríos, portazos, ojos rojos, narices coloradas, frutillas moradas. Después de un mes así, casi que casi me permito llorar. Llorar y largar toda agua en mi cuerpo, quedarme hecha hueso y lamer todas las heridas. Las heridas que me gustaría enterrar en los libros que con tanto fervor quiero leer. Recuerdos que sé que no les doy importancia, porque no quiero dársela. No me quiero dejar sentir muchas cosas porque no quiero dejarme sentir. Me es tan fácil llorar por idioteces que las cosas que merecen la pena frenar, cortar, rebanar, dar un respiro... Me las trago. Y pasan por la garganta como cuchillos sin filo, que con el roce no cortan pero raspan y arde. Arde como un carbón blanco, hermoso, inofensivamente dañino. Y yo lo dejo llegar, tan tontamente también, al estómago, donde se hace piedra angular de todo mi sistema. Me toma por entera y me hace abrir más los ojos ante las hojas que me susurran "léeme", y yo sólo quiero hacer caso. Pero los cuchillos han alcanzado mi voluntad. Mi única arma ante todo problema que me presente el mundo. Sé que está ahí, sin embargo, pequeña y con frío, intentando resguardarse del frío. Esta momentáneamente resfriada, creo. Pero mi voluntad suele recobrarse con el calor de los rayos húmedos, con los Buenos Aires sin panfletos, candidatos enfermizos, tensiones electorales, dolores de cabeza tan absurdos. Así que pequeña como está, sabe que pronto se acaba otro año de obstáculos que no son la muerte de nadie. O quizá si. Siempre va a haber un "quizá" en mi vida. Me enseñaron a tomar todo por las puntas, a cuestionar todo, a discutir por diversión porque pensar le hace bien al mundo. Ando necesitando un viaje por colectivo con solcito de tarde, mis auriculares (que se han roto, lamentablemente) y un buen libro-no-académico en el regazo. Un chico lindo que me mire de reojo por la derecha no vendría mal, un abuelito con su nieto por la izquierda tampoco estaría de más. Que se suba una chica con una guitarra y cante un par de canciones sería maravilloso. Porque siempre lo dije -y siempre lo voy a decir-, los colectivos son el mejor lugar para darse cuenta de las pequeñeces en la vida que lo hacen feliz a uno. Y para llorar por aquellas que quizá no están funcionando de momento.
Pero todo pasa y todo cambia y la vida sigue. Siempre hay alguien que la tiene peor, como alguien que la tiene mejor. Ya vendrán tiempos mejores porque siempre sale el sol, no importa cuán fuerte la tormenta.

miércoles, julio 31

De Locura, Amor y Soledad




Hoy me siento yo. Yo sola. Sola en la plenitud. Aunque quizá no sea la plenitud plenamente plena. No, sé que me falta todavía. Tengo un largo camino por recorrer, todavía el reloj no empezó a tictac-quear sobre mí. No. Nadie me corre, sólo mis deseos de un pseudo carpe diem y un miedo a la soledad. Pero que la soledad está tan desprestigiada, tan tenida con su cara peyorativa. Que la soledad sólo se piensa cuando se está en un San Valentín, sin Valentín a quien llamar. Pero estar solo, uno nunca está solo. Para empezar siempre uno se tiene a sí mismo, para continuar uno siempre tiene a sus amigos y familia. Lo cual, nos deja concluyendo que somos tal cual Aristóteles nos denominó, puros zoon politikon-es. Sólo encontramos nuestra plenitud en la sociedad y en todo lo que ella acarrea. El amor, el amor está en ellos, por más que ellos no nos besen ni nos agarren de la cintura y nos hagan sentir un refugio del cual duele escapar y al cual nadie más puede entrar. Una amiga me dijo hace unos días, que el amor para ella era un desafío. Otros creen que es un juego. Para mi el amor no es ni uno ni otro, el amor son las pequeñas cosas que hacen al todo, las partes que se dividen para volverse a encontrar. Un poema que alguna vez escuché dice algo así como “because its the halves that halve you in half” y una voz en off (totalmente seductora) en una película dice algo así como “Some people say that true lovers are one soul that is separated when it's born, and those two halfs will always yearn to find they way back together.”
Hoy me siento yo, porque por primera vez, después de tres meses (o creo que menos), no me levanté pensando en aquel chico del verano que me volvió más loca de lo común. Sentí que no había nadie en mi corazón: fuese para ampliarlo y ocupar todo mi pecho, o fuese para achicharrarlo, acurrucarlo en el lado izquierdo de mi cuerpo. No había nadie más que yo. Y se sintió extraño, por un momento, después pacífico por otro. Supongo que después de mucho tiempo, muchos malentendidos amorosos, caer y levantarme, creer haber aprendido y volver a equivocarme, puedo decir que, o me volví una experta en terminar relaciones o que maduré en esta cuestión al punto de que aprendí a recordar las pequeñas partes de cada persona que paso por mi vida. Que por algo pasaron, digo yo, decidiendo quedarse o no, decidiendo darles lugar por mi parte o no. Y ninguna fue del todo mala, ni del todo buena. No fueron perfectos (como tiendo a idealizar a la gente) pero tampoco lo fui yo. No sé. Supongo que me pegaron las dos décadas después de todo.
Creo, me gusta creer en serio, que cada uno tiene a otra persona esperando o buscando. Que como Olivera y la Maga, “andan sin buscarse pero sabiendo que andan para encontrarse”. Que no existen las medias naranjas, que cada uno es un todo en sí mismo y para sí mismo. Pero que, necesita del amor de otro para completarse y crecer. Que vivir la vida con las personas que nos rodean, nos hace mejores porque nos enseña la paciencia que requiere el crecimiento inteligente, que la pluralidad lleva a la verdad, que la vida no es una sola sino millones entrecruzadas.
Me acordé de un tatuaje que quería hacerme de chica, era la sencilla palabra que reza “Smile”, pero no era la palabra sola la razón por la cual quería tenerlo imprimido en mi cuerpo como mis montones de lunares, sino que para mí, las sonrisas son algo así como ese something que must influence life's everything. Por eso sonreí y no porque te estén filmando.

jueves, marzo 7

Welcome to the New Age

Soy una chica que vive en rodete. Rodetes pequeños, rodetes altos, rodetes caídos. Muchas veces desarmados. Soy una chica que vive en rodetes, lo rodetes la concentran, la focalizan cuando escribe. Soy una chica que si está en rodete frente a vos, es porque te tiene confianza. Porque aunque soy una chica que vivo en rodetes, no me siento comoda con ellos si es que estoy frente a un chico, no me siento linda. Mi pelo es indomable y exigente, necesita tantos cuidados y no recibe ninguno. Así como su dueña. Que necesita (aunque no debería) que la cuiden tantísimo pero no recibe ese cuidado, ni cuando se lo ofrecen. Porque no se deja, no deja acercarse a los demás, porque exige, exige, como un pelo vuelto recién del verano, más rubio que nunca, más cansado, más liberado. Soy una chica que vive en rodetes, porque le gustaría que su pelo creciera cual Rapunzel, y en realidad vivir en trenzas interminables. Y dejar encima, que de esas trenzas algun príncipe paciente entrara.
Pero este año soy una chica que va a vivir en rodete, si, porque es mi forma de concentrarme. Pero también voy a vivir en trenzas, sin esperar que ningun príncipe venga a buscarme, no. Es hora de empezar a cuidarme, a mí. Y a los que me quieren. Es hora de soltarme el pelo, cuando quiera, sin importar la humedad de mi querida Buenos Aires.
Sigo manteniendo que este año nos sonríe si estamos dispuestos a sonreírle a él y a hacer las cosas bien. Suena tan fácil, pero se sabe que no lo es. Aunque creo que la clave de todo es poner voluntad. Fuerza de voluntad, pura, que el tiempo en las 24 hs del día nunca alcanza pero está en uno poder ir y lograr encajar todo en la agenda y darle a cada cosa su tiempo y consideración.
Soy una chica que vive en rodete, pero este año quiero despeinarme y mojarme. Me dijeron que "vivir" está bueno, ¿no?

martes, enero 15

Sobre un abuelo con alma de niño

Talones que eran viejos, vueltos nuevos con roces suaves. Manos que vienen y van, pero no son desesperadas. Al menos no lo son tanto como tus labios. Querer absorberte entero, para no olvidar nada. Ninguna sonrisa de costado, respiraciones incitantes, ojos semicerrados ante la cercanía y lunares. Tantos lunares que me eran incontables. Y -no se si sabías- pero me desvivo en lunares. Y en narices respingadas. Y en tus hombros y tu espalda. En tus palabras, en susurros de canciones beatlelianas, en dibujos de ojos a mano alzada. Talones que dejaron de darme verguenza, mi peso, dejo de ser molestia. Tus ojos no evaluaban -o eso quisiste hacerme creer. Y te creí. Soy ingenua, dije ser. Ser. En verano se es todo menos lo que uno es -o justamente se es todo lo que uno podría ser. Lo más importante que tenes que saber de mí, es que estoy loca. Que me vuelven aún más loca las mordidas, morder esta en mí, no lo puedo evitar. Y tu cuello es la prueba más válida de mi obsesión. Y vos la aprovechaste en una guerra. Una de esas guerras que deberían volverse mundiales y públicas, en las cuales los resultados son mejores que la diplomacía. Y la historia puede dar cuenta de ello. Un gran sabio dijo "nos escondemos para hacer el amor pero la guerra la hacemos a la luz del día", creo que me gustaría revertir esa realidad. Talones. Pegados a tus piernas. Tus manos en mi cintura. Reafirme que mi cintura puede llegar a ser el arma más letal. Y que mi cerebro es mi peor enemigo. Quiero ir a donde mis talones me lleven, más si son cerca de tus brazos y tus caricias. Quiero que te rías con mis niñerías, que hagas caras cuando te vuelvo loco -y me hago la loca. Y lo que más quiero es que sin importar a dónde termine ésto, de mi mente no se borren jamás los talones en tus manos. Conviví con el pesimismo por casi quince días y lo luché, lo luché con todas mis fuerzas. Diciéndome que lo que tiene que pasar, va a pasar; que lo que se busca, finalmente se encuentra si era realmente lo que uno estaba buscando y que uno tiene que pensar el lado positivo de todo hecho cotidiano. Para finalmente darse cuenta de que todo hecho tiene algo de positivo y algo de coherente. Aún cuando el pesimismo se haga lugar y vuelva aliado al cerebro e incluso, el corazón.
Desde mis talones y en mis propios lunares, llamo al wishful thinking a mi año, al peaceful feeling que en dos días llega, que me invada por entera. Sigo pensando lo mismo que el primer día de este año, sólo me queda aferrarme a esa creencia.

Y en cuanto tus sonrisas, tenerlas presentes como lo que fueron. Un día más de tantos.

sábado, noviembre 17

Por ver(te) Amanecer


Soñarme amando. Sí, amando. A alguien. Entre sábanas blancas, y sol desde ventanas. Bien video indie. Caricias en las mejillas, mejillas sonrojadas. Sonrisas sinceras, narices respingadas. Amor. Me soñe amando. Amando. Mis amigas dicen de mí "aquella que cree más en el amor que en ella misma." Es que sí, estoy -como cualquier humano- hecha para amar. Para cuidar, para ayudar. Quiero que mi vida sea así, y eso -sé- fue lo que te ofrecí.
Eras mi Edward Cullen. Ahora ya sos Historia. Ahora soy yo, sola, soñando que amo. ¿A quién? No sé. ¿Podría empezar por amarme a mí?
Ahoguémosnos en palabras, digo yo, lo más importante en el mundo. Dejémosnos llevarnos por a música. Por la felicidad, por el saber que siempre al final de todo, el paisaje es increíble, y las caídas son meros moretones en las piernas. Meras cicatrices en el corazón.
Queda un mes de estudio, un último esfuerzo de este año de caídas y felices paisajes al final de duros caminos. Falta tan poco para unas vacaciones bien merecidas, con amigas, sol y arena. Con mis libros como única compañía en el amor. Algún día alguien va a llegar y va a saber aceptar(me). Como sé también que alguien va a llegar y aceptar(te). Te mereces a alguien que te cuide tanto como yo. Alguien que te agarre desprevenido y te rockee el corazón, te descontrole el cabello y te haga hacer las cosas que menos pensaste que alguna vez ibas a hacer.
El otro día vi una película, rescato una frase que dice algo como lo siguiente: "It's funny you think I'm awesome when I'm actually a mess, and at the same time you see yourself a mess when I found you pretty awesome."


Love is all you need. All you need is love.
(y ese amor puede venir desde dentro tuyo, ¿no?)

jueves, noviembre 1

Taciturna

Uñas pintadas. (Quisiera) cigarrillo en mano. Me siento volver a mí. Chica sol, chica poeta. Chica jodida, chica reprimida. ¿Por qué? Sueño con fumar en un café de Francia, y que un francés me sonría torcido. Quiero tener secretos. Miradas comprometidas. Quiero una vida de libro. Quiero metáforas. Quiero idas y vueltas (me encantan las idas y vueltas). La gente no cambia, empeora o mejora. Empeora, en la mayoría de las cosas. Y la luz tenue ilumina mi escritorio y mis fotos viejas, allí detrás. Y la ventana sin persiana. Y la luna, curiosa, me mira. ¿Qué estás escribiendo? ¿Estás escribiendo? Sí, volví. No necesito inspiraciones para escribir, me había olvidado de mi mejor escondite, mi mejor arma, mi mejor amigo: lápiz y papel. Porqué los olvidé. Córtazar en manos, Benedetti en los pies. Cigarrillo en mano. Bailar es genial, pero la armonía de piel, tinta en la piel, labios en piel, sonrisas en piel. Dame existencia a flor de piel. Boomerangs. Que reír con vos era tan natural. Vos fuiste un cuento que yo cree, un personaje más, un principito mal acostumbrado, pero eso eras: ficticio. Inexistente, nunca estuviste, nunca volviste. La que sigue acá tipeando, soy yo, la que sigue sigue sigue sigue sigue. Sigo yo. Sólo yo. Individualismo. Uñas pintadas. Cambiarme. No cambiarme. Leer, estudiar. Escribir. Escribir es mi vida. ¿Por qué te olvide? ¿Cómo no me di cuenta de lo que tanto me faltaba? Y allá van renaciendo mis personajes, salen de mis poros, de los más recónditos lugares de mi ser. Miel por aquí, Serafín famoso es ya. Romeo inexistente. Chicos de colectivo. Narcisista. Italiano. Muni. El del findesemana pasado, el del interior. Los de Nicholas Sparks. Justino 1976. Qué tan cómoda me sienta una virome en la mano, que tan lindas son las manchas de tinta azul, negra. Carboncillo. Él y ella, dibujados, en sillones y luces sobre techos veraniegos. Vestidos salmón. Uñas salmón. Y los peces se confunden. Elizabethtown. 500 días con ella. Las luces. Las luces en la ciudad, 9 de julio. Cabildo, y entrecerrar los ojos, usar la miopía en mi favor, y ver mi mundo en luces corridas. La magia de esas luces corridas. Caminando. Soundtrack de mi vida en mis oídos. El tren, ahora, compañía eterna. Los pisos tienen tantas historias, y me hace sentir en casa formar parte de ese algo. 1:30 am, debería dormir, sí, debería. Deber. Querer. Hacer. Tres cosas tan diferentes.
Uñas pintadas. (Quisiera -¿debiera?-) cigarrillo en mano. Me siento volver a mí. Y la luna, curiosa, me mira. ¿Qué estás escribiendo? Dame existencia a flor de piel.

pd. http://www.youtube.com/watch?v=29QH4ad71yc

domingo, octubre 28

Tan tonta y egoísta


Puerto. Sentirte puerto. Sentirte en déficit. Necesitar una urgente sustitución de importaciones. Que sola no me mantengo parada, que sola no escribo ni voy a escribir. ¿Dónde quedé, yo, con mis sueños y mis alegrías, mis melodramas fácilmente solucionables? ¿Dónde quedaste vos, príncipe azul que, se suponía, iba a salvarme? No te quiero ya, eso paso. Cambié ya, eso también paso. Dos años para cambiarme por entera, para empezar a hacer las cosas por mí. ¿Entonces por qué estoy tan enojada? ¿Por qué parece como si las hormonas me invadieron, para bien y para mal? ¿Por qué cambié la alegría por el enojo constante y por qué sigue inalterable mi ingenuidad de creer que puedo enamorar a cualquier chico que roce mis labios? Supongo que no cambié tanto. Si estoy mejor sola, ¿por qué necesito tener(te) a alguien al lado mío. ¿Por qué me siento tan sola?
Puerto. Soy un puerto que deja ir toda su mercancía, que no pide impuestos aduaneros, que sus aduanas son fácilmente engatusadas con sonrisas y ojos borrachos. Y que lo carnal ya no me guste y que de la tentación me cueste horrores escapar. Que extrañe a mis amigas, cuando las tengo tan cerca. Sentirme madura y al mismo tiempo tan niña. Britney diría, "I'm not a girl, not yet a woman". Siento que soy la persona más hipócrita y más injusta de todas; nunca me gusto quejarme, porque siento que nadie es quien para hacerlo pero cada vez más resuelvo que soy una persona cuyos valores son menos flexibles que el hierro fundido. Cuya postura es intocable. Y yo, siempre, jactándome de ser abierta a todo, me encuentro cerrada al mundo. Buscando en Él la solución a mis problemas, el hombro de mis lágrimas, el confesor de mis más secretos pecados que ni mis diarios conocen.
¿Dónde quedó la chica que quería ser? La escritora de libros que entendieran a las missunderstoodgirlsoftheworld. Y la chica que quería cambiar el mundo. La chica ahogada en lágrimas por sus libros románticos. La chica eternamente enamorada de los niños. Crecer cuesta, mierda.

Y darme cuenta de que tengo que empezar a tomar medidas proteccionistas, también.

sábado, septiembre 8

what a feeling in my soul


Lungs. The soft movement in my chest. The minute organ, the tiny peace inside of me. That makes me feel, alive. That crawls through my blood, that gives me chills when I don't want them to notice. When my skin betrays me, when my chiks become red like the sunrise on a summer day rise. It was long ago, when I wrote directly in english.


Y ahora soy castellana.
Y las palabras se me tuercen en los pulmones y me muerdo la lengua pensando, en que si alguna vez me esperaba ser como soy hoy y ahora. Y si mis pulmones respiran tranquilos dentro mío.

Creo que si.

viernes, agosto 3

Usar jeans como rutina no me convierte en quién debe mover la situación, no, ese es el trabajo de hombres realmente alzados.


Gris, el día gris. El eco que se repite entre las paredes y las gotas. Las gotas que caen entre los agujeros del techo y las gotas. Las gotas que caen como lluvia, duras y sin misericordia. Que mojan, que gozan, que se repiten. Se repiten entre el cielo y la tierra, entre mis ojos y mis labios. Labios que te extrañaban o quizá extrañan lo que eras antes. Lluvia y eco. Tus labios secos. Mis sonrisas ingenuas. Mojan. Duelen y rasgan. Los recuerdos, los sentimientos. A dónde vamos. Que vuelva tu voz y haga eco en mi corazón. Me siento caminar sola, sola entre las hojas otoñales mojadas. Se forma un sendero entre los ecos, entre las gotas, entre tus palpitares. Entre los míos. Cierro los ojos y escucho el eco. ¿Te acordas? "Grito y el eco que recibó no es de dos" algo así murmuraste alguna vez. Sólo quiero sentirme viva y la fiebre no ayuda. Soñé mil días así, acurrucada en tus brazos. Pero no. No, es sólo un eco, es sólo un eco reflejado de mi grito que pide volver a sentirse viva. Me di cuenta, no necesito que me cuiden: yo me puedo cuidar sola. Y eso hago. Aún así, espero me cuiden y quiero cuidar. Es inevitable. Pero eso no me convierte en el hombre de una relación. Usar jeans como rutina no me convierte en quién debe mover la situación, no, ese es el trabajo de hombres realmente alzados. ¿Hay hombres así? Que hayas aprendido tácticas femeninas, no te convierte en una mujer, y de hecho, las conclusiones -habrás visto- no te fueron favorables. Si, soy diferente, soy eco repetido entre montañas, entre las ondas de la profundidad de varios lagos y uno particular. La lluvia me hace escribir y un chico tiene que salvar el Titanic para robarme un beso, si, soy desquiciada. Si, soy melodramática, y si todo eso te encanta y te saca de quicio, ruego a Dios, que, vengas y no te rindas conmigo, no me dejes sola y me demuestres que no hay algo malo en mí. Las relaciones en mi teoría se hacen de a dos, y hasta ahora, creo que ninguno me considero una relación, siempre tomaron decisiones individuales. Estoy harta de enseñar y se que me falta mucho para aprender. Pero se también que aprendí a las duras a cuidarme sola. Y llueve, y el eco se refleja en mis ojos y la sombra imborrable debajo de los mismos. Gotas, gotan caen. Y el eco de las mismas se repite en el reflejo de mil espejos rotos. Mil. Las hojas tiemblan y el eco que de ellas emanan, me retumban en los oídos. Truenos. Gotas. Gris, el día está tan gris.

viernes, julio 27

brocolí


Y en la oscuridad de la habitación, la luz leve sobre el escritorio. La respiración tranquila, y el ruido sordo del lápiz contra el papel. El lápiz rasgando la superficie, dándole vida al papel, inerte antes y blanco en su pureza. El papel comienza a respirar, de a poco y en cada palabra cobra vida. Cada hoja se vuelve una hora, cada hora se vuelve un recuerdo, y los recuerdos van y vienen, siempre están en la piel. La piel tatuada es piel que respira, y sino son los tatuajes, son las arrugas las encargadas de mostrar la historia y las cicatrices enfatizan los hechos como las fechas de las batallas de guerra. Y la paz, la paz se encuentra en las ojeras debajo de los ojos, donde la sabiduría recorre cada línea de la cara. Donde el botox no es necesario ni deseado. El lápiz no es bisturí. El lápiz recuerda y hace recordar. Y las cremas y los tratamientos son sólo máscaras, y la verdad es la sencillez. La verdad son los ojos sin lentes de color, la verdad es que me gusta leer en el colectivo. La verdad es que me saca de quicio que me digan que no entiendo -porque muero por entender-. La verdad es que quería quedarme en tu cuello en el medio de la calle, aunque molestara al mundo entero. La verdad es que, soy feliz en mí. Y la verdad absoluta existe, quiero creer. Aunque todo sea relativo. Aunque esto suene contradictorio. La luz del escritorio no siempre esta prendida, pero cuando lo esta nos demuestra que la vida es tan sencilla, que nosotros humanos nos complicamos por aburrimiento o por hacernos los que "la vida los golpea" y ella existe pero no tiene fuerza para golpear. Porque vivir es rasgar el lápiz contra el papel, es hacerse cicatrices y tatuajes, es decidir, es amar, es errar. Es levantarse de vuelta. Es sonreír aún las adversidades. Es recordar sintiendo. Sencillez. Felicidad. ¿Hay diferencia?

domingo, julio 22

out of breath, I've been left to believe that someday I'll breath again


Y si te veo, y si no te dejo ir. Haceme sentir lo que me hacías sentir. No quiero lo forzado, quiero lo natural. Respirarte, y recordar cada piel de gallina que me hacías sentir. No quiero buscar, no quiero presionar, quiero respirar con lo que viene y quiere ir, no quiero pelear estúpidamente. Creo que quiero abrazarte ahora y que no digas nada, quiero buscar mi hueco en tu cuello, quiero que me hagas sentir en casa. Y tengo terror de no encontrar la llave. Tengo terror de no reconocer el olor. Decime que va a pasar si te abrazo y no me tiemblan las rodillas. ¿Respiraré otra vez?
Me da tanta bronca haberte dejado ir, y haber perdido la confianza que jamás tuve en alguien. Te quise hacer parte de mi piel, quise hacerme entender para no dejar lugar a secretos ni malentendidos. Y te fuiste.
Te fuiste.
Esa es el carozo que me recorre de pies a cabeza, que me hace distante, que me hace cobijarme en mí, que me hace no mirarte a los ojos cuando me tengo que despedir. No quiero volver a dejar de respirar.
Te fuiste.
Y seguís sin saber decirme porqué.
Y ahora volviste.

Y creo que quiero abrazarte ahora y que no digas nada, quiero buscar mi hueco en tu cuello, quiero que me hagas sentir en casa. Y tengo terror de encontrar la llave, que mis labios encuentren los tuyos y que me des vuelta el mundo again.

viernes, junio 15

"You make my heart have premature ventricular contractions"



No me sueltes, tengo miedo. No me dejes, tiraré de tus cabellos. Mis uñas se harán parte de tu espalda, mis dedos recorrerán tus venas como si estuvieran atráidos al torrente debajo de ellos. No te vayas, en serio, jamás dije algo con más seriedad que ahora. Tengo miedo, que los días se vuelvan segundos y que te pierda con sólo decir adiós. Tengo terror a verte, escalón a escalón me construí sola, me empecé a volver lo que no soy en pura esencia, lo que no es mi naturaleza. Para que vengas y aparezcas, en otoño, con mi voina y tu sonrisa de Daniel, para que vengas y desarmes, destabilices me con sólo decir "Hola".
No me sueltes, tengo miedo y no te pienso soltar. No me dejes, si vienes, te quedas y no te vas, a menos que tengas una excusa (¡al menos una!) Mis ojos pestañearan más de la cuenta, como si todo fuera un sueño y huiré de tus pestañas, mira si me enriedo. No te vayas, es sencillo. Tengo tanto tanto miedo, que tiembla mi garganta, y escribo. Pareces ser la inspiración que faltaba. Tengo terror, terror de experiencias que no quiero volver y al mismo tiempo, saberte hábil de engancharme en tu cinturón -o en sacármelo sin que pueda negarme- me haces volver a ser yo bohemia. ¿Para qué vienes? Quiero leerte y luego de años, no puedo ¿Para qué? Supongo no tenes idea del efecto contradictorio que me causas. No besaré tus labios, te lo aviso de ahora, es más fácil perderte sin que mis dientes te recuerden. Es más fácil decirte "Adiós", y no "Hola", "Te detesto" en ves de "Te extrañé", "Nunca en tu pu#$% vuelvas": "Never let me Go."

domingo, enero 22

Fragile



Vas: allá, a lo lejos. Como atraído por una luz que te enceguece, por un misterio entre puntos suspensivos. Vas como vodka por las venas de un paciente carente de anestesia, al cual le acaban de amputar el corazón. Sino podes ver el fin, jamás conseguirás los medios; si la luz enceguece, no vale la pena seguir con el esfuerzo. Aquello me pregunto mientras vas sin ser detenido. En que escudo caes cuando se te acercan -que no todo el mundo quiere herirte. El intento fallido de un regalo navideño terminó ahora, luego de tanto, en conversaciones rusas sin ensalada como plato principal. Apretemos los aceleradores que el tiempo nos corre dijo él, quien le atemorizaba la velocidad y ella rio mentirosa. Son todas esas risas que decidiste perderte. ¿Por qué? Porque vas como el viento fúnebre de quien tasa una funeraria. Porque te vas deshaciendo entre mis uñas moradas como la arena. Porque te vas, arrastrado por el oleaje y no presentas resistencia. Vas y yo sigo acá, nada más que yo en mi vida hace falta para vivirla, el océano es la ventaja de haberte tenido, lo observo y sé que sigues ahí, en alguna parte, y que quizá algún día logres salir. Formas parte de mi porcentaje de agua, en la suavidad de mi piel y en mis manos arrugadas. El porqué te vas, sigue rondándome, pero ¿qué se le va a hacer al boomerang desobediente que se lanza independientemente de la mano que no decidió alejarlo? Allá vos con tu afán de abandonarte en tus problemas. Te tengo en mí como el recuerdo de quien fue una gran inspiración y de quien me hizo crecer. Te agradezco por la tregua brindada a mi vida. Ahora, en paz y con mis deudas pagas, me dedico a vivir, a morder la vida como a ningún otro labio, ni siquiera los tuyos, ni los del de ayer ni los que vendrán.

Hoy sonrío ante mi colorcito verano y mi olor a sol y a las nubes que quieran avecinarse.

martes, diciembre 27

even if it kills me



¿Qué tiene el verano que nos hace pensar tanto? Quizá es el tiempo libre, el tiempo ocioso. Casi como si todos los días fueran un domingo astromántico. Tengo dudas. Extraño ojos que me miran la mayoría de las veces semicerrados, y extraño también respiraciones hondas y vaivenes en el pecho de quien quiere algo y se retiene. Extraño celos no afirmados. Y códigos alterados. El verano tiene esa forma de hacer "olvidar" lo malo y sólo acordarse constantemente del aburrimiento de las horas con calor y los días de mucho sol. Tengo la banda sonora perfecta para este verano, viviendo día por día, tranquila. Quiero tranquilidad, me siento vieja como para tomar riesgos a esta altura. Quiero tranquilidad. Y anda a saber cómo te voy a mirar en dos meses. Ojala que bien, estoy cansada de lastimar aun sin quererlo pero seguir recibiendo de vuelta lo que hice, y que el karma me sonría nostálgicamente porque ya no tiene más excusas que ofrecerme. Este año voy a caminar de vuelta, cada vez que pueda. Voy a disfrutar cada viaje en colectivo que tenga, y voy a escribir, escribir mucho. Porque eso es lo que me hace feliz, y observar y escuchar a la gente a mi alrededor. Porque las palabras son gente y la gente son palabras, canciones que recuerdan y post-its en las agendas y los contornos de las pantallas.
Lo mejor del verano es cerrar los ojos, morderse los labios y dejar que el sol se impregne en nuestra piel, ese es el objetivo de mi verano.

viernes, junio 17

Del Amor & del Crecer

"Love is fragile and we're not always its best caretakers. Even the best of us make mistakes; we just muddle through and do the best we can to hope this fragile thing will survive by all odds." ~ NS.
Hoy estuve pensando todo el día, qué hace falta para que uno ame a alguien. Y no me refiero a "amar" en el sentido de tener estima, menos en el de cariño, y muchísimo menos, en el de aquellos que creen que por el sólo hecho de decir "para siempre" les va a asegurar que así realmente sea.
No. Hablo de ese amor que se siente, ese amor que te invade entero y te hace saltar el corazón con sólo un mínimo recuerdo. Ese amor que te hace parecer loco por relacionarlo con todo, que hay mil y un señales que te hacen acordar a esa persona que amas; todo para darte cuenta de que no es que el mundo está complotado contra vos (y menos tu iPod, al pasar canción tras canción aún el shuffle), sino que esa persona se volvió tu mundo.
Y si, el amor no tiene que completarte, porque eso no es amor. Al menos no hacia la otra persona. Para amar, en mi opinión, hay que estar seguro, primero de uno mismo -lo aprendí a los golpes y gracias a largas charlas de madrugada con amigas-. Pero no me refiero a ser seguro y "duro" en consecuencia, sino saber lo que uno quiere, y saber que no tiene porque depender de nadie porque para amar, hay que amarse a uno mismo. Sin llegar al extremo del egocentrísmo, claramente. Pero eso es algo más de gustos y personalidades que no tiene mucha influencia en lo que quiero decir, ni mucho menos quiero entrar en detalles de mi opinión acerca de los narsicistas (comprense un espejo).
¿Pero basta sólo eso? No.
También, para llegar a amar a alguien, hay que conocerla, y conocerla bien. No saber qué quiere estudiar, ni su signo sodíaco ni, no sé, a dónde le gusta irse de vacaciones. No, o sea, saber esas cosas no determinan nada. Quizá, es una opinión demasiado personal y que tiene demasiado que ver con como soy: detallista. Creo que conocer, significa saber donde tiene tal lunar en el cuello, cómo brillan sus ojos cuando le da el sol y cuando, cuando llueve. Saber anécdotas de cuando esa persona era chica, por más de no haber estado a su lado. Esos pequeños detalles que nos hacen lo que somos. Porque no me determina, ni a ustedes tampoco -quiero creer-, mi signo ni a dónde me gusta ir de vacaciones. Supongo que a lo que voy es que no sé puede amar a alguien sin mirarlo y saber qué le pasa, por más de que en el momento te carcomas la cabeza tratando de saber qué es, el sólo hecho de intentar ya denota que es más que "cariño" lo que hay ahí.
Y, sin darle más vueltas, también por experiencia propia, para amar hay que ser amado. No sé puede amar a alguien que no te ama, el amor no es singular, no es de uno, el amor es de a dos. Aún el propio hacía uno mismo. Requiere de tolerancia, extrema y paciencia, mucha: de ambos lados. El amor es perdonar. Porque ninguno de los dos va a ser perfecto ni mucho menos; dejar orgullos de lado y caprichos en el tacho. Amar. La palabra llena, da cosquillas en la panza si uno ama. Si te preguntan, para colmo, ¡lo negas! Porque sí, porque te volves dependiente de esa persona, pero no en el sentido de necesitarlo como un hombro cuando estás mal y como un Oscar si hiciste algo bien, sino depender de cómo está, porque es tu mundo y si hay terremotos el café se vuelca en tu mesa. Amar es depender de lo que le pasa al otro, no de su persona. Y es ahora que lo estoy entendiendo mejor.
Había dicho que amar es perdonar. Jamás fui orgullosa, me cuesta admitir mis errores pero lo general no por orgullo sino por verguenza; igualmente intenté siempre que pude contra mí misma, ir y dejar de lado mi orgullo, propio y femenino. Siempre. Soy amiga de gente que me ha hecho cosas imperdonables, o al menos, inolvidables. Me encanta escuchar y soy tan ingenua -o, como me gusta creer a mí, optimista- que voy a creerme las mil y un excusas que me puedas dar. Esa soy yo, y voy a perdonar una y otra vez, quizá no pueda evitar los comentarios hirientes -porque soy rencorosa ja, es inevitable- pero después de un tiempo se van. Yo me mando tantas cagadas diarias que me parece hipócrita no perdonar. . El amor es arriesgar, entera y completamente arriesgar y arriesgarse; a ser lastimados, decepcionados y a ser amados. Si no hay miedo, entonces no es amor. El amor es una completa contradicción, eco entre montañas, vaivén en mi cabeza. Es el sistema inmune que no funciona en una persona.
En fin, todo ésto nació de qué me puse a pensar cómo te das cuenta que una relación va a durar o no. ¿Cómo, si quiera, te das cuenta cuándo una relación va a empezar? Es increíble, y ésto me pasa por agarrar mi diario y ponerme a leer todo una y otra y otra y otra vez. Si, como tres veces y antes de ir a la facu. Soñé con tu suéter de abuelo rosa el otro día. No con vos, sino con el suéter. Ya ni tengo tu olor. Pero estoy bien, me refugio en los libros, como antes. Una vez me dieron el consejo -uno de esos filosóficos consejos del Chino- de que yo no necesitaba esforzarme más y que tenía que volver a mis bases, a mis libros y a mis horas y horas de lectura y pérdida tirada en la cama. Quizá esté volviendo y quizá me esté gustando. Si, me está gustando.

Faltan dos días y soy legal, wi.
Sólo dos, dos y me voy a sentir un poquito más mayor, más madura, más segura de quererme como soy.

miércoles, septiembre 29

don't you know, you're beautiful


Sos impaciente, curioso, dictador, quisquilloso y aún así ¿podes ser tan bonito?
Tan pero tan
i c d q
n u u u
c i l e
r d c r
e a e i
i d b
b o l
l s e
e o

Y eso que todavía nos queda:
- ir a ver Narnia 3
- ir al planetario
- tomar mate
- alquilar Toy Story 3
- ir a la feria
- que vos me des mi pastafrola (te toca)

Son seis salidas más, que quiero se multipliquen cual promoción de Movistar.
Quiero escribirte y ser justa con vos en todos tus detalles. Desde tus incontables gestos cuando hablas por teléfono, de las sonrisas a medias que me tiras cuando te tienen harto. De como respiras si te tengo cerca, de como caminas conmigo. De como reír con vos es tan natural. De como con vos no tengo miedo de nada, de como de vos me estoy. Me estoy. De como me volves loca con mis "habilidades académicas", de como "odias" que te muerda. De como mentís. Quiero ser completamente justa y aún así no puedo, no puedo escribirte porque no sos vos. Vos sos quien yo veo cuando te veo, cuando me mandas un mensaje, cuando escribís una nota con el título de uno de esos libros que sólo yo leo. Ayay, y te voy a extrañar tanto, a vos, a tus manías de vestir bien y a tu sonrisa sin censuras.


pd. y esos ojos que me miran y
me pierdo.

viernes, agosto 13

corazón, es tan fácil quererte


Quiero quitarte una a una las manías que tienes de odiar los domingos. Verte caminar entre pavimentos y que me busques de reojo, abriéndote camino. Quiero quitarte el prejuicio de mis gustos musicales que sacas a pasear para hacerme enojar. Tomarte de la mano cuando estás deprimido y hoy respirarte, entre ele alba y su luminosidad. Quiero quitarme el miedo de abrir los ojos cuando te beso porque quiero quererte más allá de mi ideal. Encontrarme con tus ojos en el intento y saber que, esta vez, no me vas a dejar.

Estoy cansada, si. Pero feliz y tan tranquila. Me encanta saber que todavía tengo esta capacidad de sonreír bien niña con los mínimos detalles. Porque según mi opinión, todo se resume a eso. Aunque él no lo entienda y entonces este desconocimiento le cause estragos. Que se le va a hacer. Pobrecito. Es uno de los tantos que no logra entenderme, pero la verdad es una ¿alguien realmente me entiende? Me puse filosófica hoy, si. Aunque mi cabeza vaya a estallar. Aunque la ropa este a descuento (comprar comprar aprovechar comprar), aunque falten 22 días. Sólo veintidos días, Dios y me voy a arenas blancas, mar azul y negros garotiños. Quiero probar de hacer la experiencia, contárselas a ustedes para no se, desahogarla por entero, cuento más cosas acá que en mi diario; y eso es mucho. Estoy tan tranquila y con tanta paz que puedo tolerar cualquier cosa. Incluso que me vuelvas a dejar, o recordar a mi iaia y que ya no está.
Hoy, aprvechame, que estoy feliz.

pd. y eso que llueve.
gracias a los 69 que me leen, muchas y de las mejores sisi!

martes, julio 20

La Ley de Atracción

Estoy empezando a creer realmente en una ley. Prescisamente en la Ley de Atracción. Aunque sea quisquillosa, es decir, hay que ponerse a pensar en realmente cómo quiere uno que suceda cierto acontecimiento. Y me da miedo.

Miedo porque ayer
alguien saco de mis labios tu gusto. Así como te lo tiro.
Miedo porque así lo deseé. ¿Para? Sacarte de mi cabeza, sacarme las ganas, de por una vez, yo hacer las cosas mal. No se si puede llamarse
egoísmo, o confusión. Sólo sé se me plantó enfrente, y me dió un beso. Aunque aquí va mi teoría de que tal ley es algo quisquillosa y rebuscada: hay que especificar cómo. Pedía a gritos en mi interior estar con él, porque a él lo conozco y, hay confianza. Algo que con vos, no hay. Ahora, lo grité internamente, pero fue tan superficial y con tan poco tacto de parte de ambos dos, que no me hizo sentir del todo feliz. Del todo satisfecha, y creí que con él iba a sentirlo; eso que con vos me estaba faltando.
Miedo, ¿miedo?
Qué es eso.

Necesito volver a soñarte como antes, creo que mi idealización sobre vos era tan diferente a vos, tan diferente. Aún así hay cierta obseción y manía, cuando estoy con vos. Soy otra tan diferente, rebajas mis defensas hasta tal punto que no hay medicina que baste. Quiero que se me dibuje una sonrisa al recordarte, como antes de que todo se fuera tan pero tan al pasto. Quiero soñar despierta, y despertar sabiendo que las pesadillas no existen. Quiero que me des un beso que me respire los pulmones por enteros, que ensanche mi corazón hasta su máxima capacidad, que me vuelvas loca con sólo un pequeñito detalle. Porque sabes que soy tan detallista. Quiero que me des un beso de esos, que suprimen el mundo alrededor.

Pero con vos, no hay ley de atracción que valga, ¿o es acaso que no lo deseo tanto?

pd. tengo antojo de tiburoncitos.