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jueves, febrero 18

de Bergerac

pitY me haces cosquillitas, ~de esas pequeñitas~ en el estómago, con un cuchillito de plástico, inundado con tu sonrisita picarona. Sabes, bien en el fondo, que me quieres, aunque si te pida un beso me grites que ¡nou! Y yo te llamo gordo chancho, porque sos tan chiquitito, y tan cabezón, que tenes que agacharte para pasar debajo de la mesa, y rompes todo lo que te regalamos, y te duermes sólo con leche calentada a treinta segundos, y ríes sólo si te hacemos cosquillas cuando tu quieres. Y a veces eres insoportable, en realidad es que a veces yo soy impaciente, y no te puedo esperar. Quizá tú eres el maduro y yo la inmadura, quizá me tengas que enseñar, quizá hayas venido a mi mundo para devolverme la inocencia, esa que deje ya tan lejos atrás. Y quizá debería haber escuchado al Chino el año pasado, que vino a decirme que tenía que dejar las niñerías atrás. Ayay, ese cuchillito de plástico, ¿es qué quieres almorzar?

Almorcemos, pues. Sírveme tu plato especial: los bloques multicolores y la pelota de Mickey Mouse.